DIRECCIÓN: Av. Juárez esquina con Lerdo | TELÉFONO: 01(722) 2.14.67.85 | HORARIO: Martes a Domingo de 9:00 a 18:00 hrs. | ADMINISIÓN: Adultos $10.00 y Niños $5.00 |
Temática: jardín botánico
Cosmovitral
Ubicado en el centro de Toluca, el Cosmovitral se alza como un remanzo de paz y belleza en medio del trajín y el tráfico cotidianos. Fruto del talento plástico de Leopoldo Flores, uno de los artístas más innovadores del Estado de México, este hermoso recinto administrado por el Instituto Mexiquense de Cultura atesora un variado jardín botánico, en el cual se pueden admirar plantas provenientes de diversos rincones del planeta.
Desde el punto de vista técnico el Cosmovitral asombra por su serena perfección y por la calidad de su factura. Enclavado en un impresionante edificio de principios del siglo XX despliega una construcción monumental comenzada en 1908 bajo la manufactura de la Compañía Fundidora de Aceros Monterrey, que incluye 75 toneladas de estructura metálica, 45 toneladas de vidrio soplado, 25 toneladas de cañuelas de plomo y 500 mil fragmentos de vidrio, distribuidos en 30 mil secciones y dotados de 28 colores diferentes. Así, abarca alrededor de 3,500 m2, característica que lo convierte en uno de los vitrales más grandes del mundo.
Por otro lado, su existencia es producto de una historia azarosa y apasionante: el edifio original inspirado en las tendencias arquitectónicas del Art Nouveau, fue construido para celebrar el centenario de la Independencia, de este modo, durante la primera mitad del siglo XX, albergó al mercado 16 de septiembre. Por este motivo se volvió habitual verlo rodeado de comercios informales; no obstante en 1975, las autoridades locales desalojaron a los vendedores que fueron reubicados en las flamantes instalaciones del mercado Benito Juárez y destinaron sus espacios a un proósito científico y cultura. Así tras cinco año de intensas remodelaciones, efectuadas por un grupo de 60 artesanos, el Cosmovitral fue reinaugurado el 5 de julio de 1980, sin embargo, adoptó su forma definitiva en 1990, cuando se completó la colocación del vitroplafón.
Gracias a estas transformaciones, la atmósfera del Cosmovitral se convirtió en un magnífico invernadero que acoge más de 400 especies vegetales, procedentes de Europa, África, Asia y América, entre éstas comprenden árboles y arbustos como cipreses, araucarias y amarantos; y una gran diversidad de flores como azucenas, rosas, orquídeas, tulipanes, crisantemos, jacarandas y nísperos.
Estas plantas conviven, sobre el macizo central, con una escultura dedicada a Eizi Matuda, investigador y biólogo japonés, quien tuvo a su cargo la Comisión Botánica del Estado de México y dedicó gran parte de su vida a la clasificación y al estudio de la flora local.
Por otra parte, desde la perspectiva artística, el Cosmovitral impacta por su solídez estética, filósofica e ideológica. Concebido como un ciclo vital, lleno de contrastes y contradicciones, carece de principio y de fin, por lo tanto su contemplación puede comenzar en cualquiera de sus partes. Una de éstas posibilidades inicia al frente, en el que aparece un gran círculo de fuego donde se inscribe la figura del hombre. A partir de la luz que despide, se desarrolla una secuencia de colores que, en su trayecto de la incandescencia a la sombra resume los vaivenes vitales del hombre y la materia. Para ello, acude a la representación bella e intensamente plástica, de nebulosas y constelaciones, de aves y relámpagos, de seres humanos, ángeles y divinidades.
De esta manera, el Cosmovitral encarna las correspondencias entre la noche y día, la muerte y la vida, la destrucción y los orígenes. Así, construye una imagen sobre el tiempo y el movimiento, elementos que caracterizan la existencia humana, vista en conjunto, la obra consigna el ideal del hombre que busca el bien y la sabiduría, para elevar su espíritu más allá de las dualidades y desprenderse de las penumbras, las cuales conducen al mal y la ignorancia.
Por estas razones, internarse en el Cosmovitral significa aventurarse en un mundo de luz y vegetación; en una pieza de arte completamente viva, que cobra diversos sentidos según los ojos de quien desea contemplarla.
(Visitas guiadas, acerca de la Obra plástica con duración de una hora aproximadamente).